Lo que nadie te conto de chernobyl: La vida ganó donde el hombre perdió todo
El último caballo salvaje del mundo se multiplicó en la zona más radiactiva del planeta, donde el ser humano no puede volver por miles de años.

En 1998 liberaron una treintena de caballos Przewalski en la zona de exclusión de Chernobyl, como experimento científico.
Hoy los biólogos censaron unos 200 en la parte ucraniana y unos 60 en la bielorrusa.
El contexto
El Przewalski es el último caballo salvaje del mundo: había desaparecido de su hábitat natural en Asia a mediados del siglo XX y la especie se reconstruyó desde una docena de ejemplares de zoológicos. La zona de exclusión abarca más de 2.200 km2 en Ucrania y 2.600 km2 en Bielorrusia, y ahí también viven linces, alces, osos y pigargos.
Paradójicamente, (la región) es una ventana de oportunidad única para la preservación de la biodiversidad — Denys Vychnevsky, jefe del departamento científico de la reserva natural de Chernobyl
Análisis
La paradoja es brutal.
El lugar de una de las peores catástrofes provocadas por el ser humano terminó siendo un santuario donde la vida se expande sin nosotros.
Los científicos lo ven como un arca de Noé que podría inspirar la reintroducción de otras especies amenazadas.
¿La naturaleza puede recuperarse donde el ser humano ya no puede volver?
Redacción Sin Sobres



